Nunca imaginé que algún día me formaría en terapia sistémica con muñecos de Playmobil.
Si alguien me lo hubiera dicho años antes, probablemente habría sonreído con sorpresa. No estaba en mis planes. Ni siquiera lo había considerado. Pero la vida, a veces, tiene formas muy particulares de guiarnos.
Todo empezó con un regalo de una de mis mejores amigas.
Habíamos decidido hacer juntas una formación de terapia sistémica con muñecos de Playmobil. Ella se adelantó y pagó su inscripción. Yo todavía no había abonado la mía. Íbamos a hacerlo juntas, con la ilusión de aprender algo nuevo y compartir la experiencia.
Pero el destino —si es que podemos llamarlo así— cambió nuestros planes.
Ella llevaba ocho años luchando contra el cáncer. Una batalla larga, intensa, llena de valentía. Aquella Navidad su salud empeoró y muchos de sus proyectos quedaron en suspenso.
Recuerdo especialmente un día de enero. Estábamos juntas en el hospital. Apenas podía ver y hablaba con un hilo de voz, pero su lucidez y su cariño seguían intactos.
De repente me dijo:
—¿Te acuerdas de que íbamos a hacer juntas la formación de terapia sistémica con muñecos de Playmobil?
¿Cómo iba a olvidarlo?
Entonces me pidió algo que nunca olvidaré.
—Por favor, hazlo por mí. Está pagado. Quiero que lo hagas tú y luego me vayas contando cómo va.
Emocionada, hice lo que me dijo. Abrí su bolso, saqué la cartera y encontré el impreso de la inscripción y el resguardo de pago.
En ese momento entendí que aquello ya no era solo un curso.
Era una promesa.
Así que cuando llegó el día en que comenzaba la formación, fui. Fui por ella.
Ella todavía seguía a mi lado, y cada vez que iba al hospital a verla le contaba cómo avanzaba el curso, qué aprendíamos, cómo trabajábamos con los muñecos y las historias que aparecían en las sesiones.
Este camino empezó así: con un regalo, con una amistad profunda y con una promesa.
Y de alguna manera, cada vez que utilizo los muñecos en una sesión, siento que también estoy honrando aquel momento y a la persona que me abrió esta puerta sin saberlo.
Este proyecto nació de ahí.
De una promesa cumplida.
Nunca podré agradecértelo lo suficiente……siempre estarás en mi corazón.
Siempre Juntas
